Calderon de la Barca (Un Madrileño)

Calderón de la Barca
Calderón de la Barca, este poeta dramático español, nació en la alegre ciudad de Madrid, España. La fecha, un 17 de enero del año 1600. Es así, a escasas dos semanas de haber iniciado el siglo XVII, nuestro personaje aparece en este mundo tomando el nombre de Pedro Calderón de la Barca Henao de la Barreda y Riaño.
Su familia era gente de linaje (o, como dirían los españoles: "linajudos"). Eran de clase, nobles, de estirpe. Así pues, hijo de familia noble, rica y acomodada, el pequeño Pedro fue recibiendo desde temprana edad una excelente educación por parte de los mejores maestros.
Los primeros años
Con las posibilidades del dinero y su ascendencia noble, Pedro tuvo la oportunidad de estudiar en escuelas y colegios de Madrid, Alcalá y Salamanca. Niño despierto y con gran devoción por el estudio, Calderón de la Barca iba poco a poco destacando en todo lo que se le iba enseñando.
A los nueve años comenzó el estudio de "Humanidades"; a los trece, escribía ya su primera comedia, a la que intituló "El Carro del Cielo"; poco después habría a estudiar Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Salamanca, probando ser uno de los mejores alumnos de este centro educativo.
Entre los años de 1620 a 1622 obtuvo uno de los más importantes premios que se otorgasen en aquellos años. Se trataba de las justas poéticas celebradas con motivo de la beatificación y canonización de San Isidro. Eran varios los motivos que lo impulsaban a escribir, pero el más importante de todos era, al parecer, dar a conocer sus sentimientos y su espíritu meditantemente religioso.
Calderón de la Barca había empezado a escribir su obra con la que participaría en 1600, pero no la entrega sino hasta 1622, fecha en la que se realiza el concurso, donde no solamente se celebraba la canonización de San Isidro, sino también la de Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Felipe Neri.
Cronología de su vida
Importantes son los hechos que aparecen y destacan al margen y a lo largo de su vida. El primero de ellos, casi a la par con su nacimiento es la venida al mundo de Baltazar Gracián, quien nace en 1601. Otro acontecimiento importante es la publicación de la primera parte del Quijote de Cervantes, en 1605.
En 1610 moriría la madre de Calderón de la Barca; en 1613, aparecen las Novelas Ejemplares, de Miguel de Cervantes; en 1614, se ordena sacerdote Lope de Vega, escritor y poeta con el que se le compara y de lo cual ya tendremos tiempo de comentarlo.
Al año siguiente, en 1615, se publicaría la segunda parte del Quijote. Unos cuantos meses después otra desgracia viene sobre la vida de Calderón de la Barca: Muere su padre. Luego, a la vuelta del año, en 1616, moriría Don Miguel de Cervantes.
Algo de la vida de Calderón de la Barca
Si bien apasionado de la literatura y el pensamiento dramático y religioso, Calderón de la Barca conocía a su vez la grandeza y la servidumbre militar, pues peleó en Milán bajo la bandera de España, lo mismo que ayudara a formar parte del regimiento que iría en la guerra con Flandes y Cataluña.
En otro orden de ideas, a Calderón de la Barca siempre se le ha equiparado (o tratado de relacionar) en su obra con aquélla de Lope de Vega. Así pues, cuando muriera este último, la opinión pública lo señaló como su sucesor. La gente pensaba que Calderón de la Barca era un digno heredero.
Escritor y religioso
Excelente escritor, fue así como más tarde el propio rey lo eligiera para escribir las obras que se representasen en los teatros reales, y, para honrarle más, en 1637 le concede el hábito de Santiago. Calderón de la Barca empezaba a ser famoso, pero su fe o sus desengaños le hicieron abrazar la religión.
Y se hizo religioso, aunque no por ello abandonó el arte dramático, que fue el eje central o principal de su vida entera. Cuando en el año de 1681, cumplidos ya los 80 años lo sorprendiera la muerte en el mismo Madrid, Calderón de la Barca aún se ocupaba en la composición de un auto sacramental nuevo.
Un poco más acerca de nuestro personaje
Calderón de la Barca fue una persona calmada, pacífica no muy dada al boato o la ostentación, a la carcajada o al aspaviento, a la alegría inusitada. En realidad, pese a una que otra calaverada de mocedad, su vida fue austera, silenciosa y ponderada, muy distinta a la de Lope de Vega quien tuvo una vida azarosa y turbulenta. Nunca salía e la ciudad, a lo mucho viajó hasta Toledo.
De niño, Calderón de la Barca se la pasaba leyendo, Lope de Vega riendo, corriendo y haciendo travesuras. En los primeros años de escuela, se dice, a Calderón de la Barca sus compañeros o amigos de juego le decían "Petrusco", pues parecía una piedra, una roca, algo fría, siempre clavado él en los libros.
Calderón de la Barca y Lope de Vega
He mencionado que son muchas las semejanzas, lo mismo que las diferencias entre dos grandes genios de la literatura española. Primeramente, entre las similitudes, tendremos lo de su pareja cuna madrileña. Si bien cerca de cuarenta años separan las fechas de sus nacimientos (1562, para Lope; 1600, para Calderón), habrá luego más hechos cercanos a contar.
Ambos de familia hidalga y de ascendencia norteña, nacidos en esa hermosa península cantábrica, en una región y ciudad llena de escudos nobiliarios que parecen abrumar las puertas de las viejas casonas, pronto ambos abrazarían la fe religiosa: Lope a los cincuenta y dos años, Calderón a los cincuenta y uno.
Estudios humanísticos, uno y otro se avocan a su verdadero sentir: les apasiona la literatura, tienen y sienten verdaderas ansias por escribir. No hay mas pasión en ellos mas que esa. Aún así, embarcan en la balsa de la religión y siguen escribiendo desde adentro. Luego vendrían las diferencias.
Las diferencias
Pero también hubo sus diferencias. Lope de Vega era vibrante, impetuoso, entusiasta, alborotado, turbio, apasionado. Ama, peca, se arrepiente, vuelve a pecar. Su nombre siempre estaba en los mentideros de la Corte. Calderón, por otro lado, era una persona muy calmada, siempre dada a la reflexión y a una inusitada introspección.
La obra de Calderón de la Barca
Habiendo abrazado en 1625 la carrera militar, habiendo servido en Flandes, Lombardía y Cataluña, en 1651 se ordena sacerdote. Sin embargo, Calderón de la Barca, que ya había empezado y escrito muchas de sus obras, sigue escribiendo. Sus obras son abundantes y de diversos tipos.
Abundante y de rara y profunda intensidad, la obra de Calderón de la Barca es una especie de drama continuo. Entre sus principales obras sobresalen sus autos sacramentales, de los cuales escribió cerca de ochenta (La cena del Rey Baltazar, El Gran Teatro del Mundo, La hidalga del Valle, El veneno y la triaca, El divino orfeo y Los encantos de la culpa).
También escribió comedias llamadas de "capa y espada" como Casa con dos puertas mala es de guardar, La dama duende, Mañanas en abril y mayo, El escondido y el tapado; así como dramas de honor como: El médico de su honra, El pintor de su deshonra, Amar después de la muerte y La niña Gómez Arias. Luego podríamos citar obras de carácter religioso como: La devoción de la Cruz, El mágico prodigioso, Los dos amantes del cielo, y algunos entremeses como El dragoncillo y La casa de linajes.
Lo mejor de su obra
No cabe duda que tres de sus mejores obras han sido El gran teatro del mundo, La vida es sueño y El Alcalde de Zalamea. Algunos más pudieran mencionar una obra, muy poco conocida y que se llama El mayor monstruo, los celos, tipo de tragedia clásica que tiene un sello distintivo. También se menciona otra obra (encontrada en Checoslovaquia en 1963), titulada El Gran Duque de Gandía.
Calderón de la Barca, en todo su obra tiene una fina calidad lírica. Con gran profundidad de pensamiento y con un trazo firme de sus caracteres y personajes su obra es digna de leerse. Así, primeramente pudiéramos hacer mención de la primera de sus obras: El gran Teatro del Mundo.
El Gran Teatro del Mundo
En El gran teatro del Mundo, para Calderón de la Barca la vida es simplemente un teatro, donde cada uno de nosotros juega un papel determinado. La vida es una "representación" escénica que terminará en el despertar de la muerte.
Los personajes son como alegorías, no es "Pedro" ni "Juan" quienes estarán ahí presentes de carne y hueso. Será sencillamente el Hombre y sus "conceptos". Las Pasiones aparecerán como personajes que le hablarán al Oído, embriagarán su Olfato, o envenenarán sus Ojos. Obra compleja, a la vez que interesante.
La Vida es Sueño
En su obra la Vida es Sueño, Calderón deja ver simplemente esto. La vida es un sueño, hasta pudiéramos decir una farsa, creemos que somos, y a lo mejor ni somos. Obra interesante de la cual transcribo unas cuantas líneas de uno de los principales personajes: Segismundo, hijo de Basilio, Rey de Polonia.
Sueña el rey que es rey, y vivecon este engaño mandando,disponiendo y gobernando;y este aplauso que recibeprestado, en el viento escribe;y en cenizas le conviertela muerte (¡desdicha fuerte!):¿qué hay quien intente reinarviendo que ha de despertaren el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,que más cuidados le ofrece;sueña el pobre que padecesu miseria y su pobreza;sueña el que a medrar empieza,sueña el que afana y pretende,sueña el que agravia y ofende,y en el mundo, en conclusión,todos sueñan lo que son,aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquídestas prisiones cargado,y soñé que en otro estadomás lisonjero me vi.¿Qué es la vida? Un frenesí,una sombra, una ficción,y el mayor bien es pequeño;que toda la vida es sueño,y los sueños sueños son.
Así fue su obra
Y así fue la obra de este personaje. Una mezcla de filosofía y pensamiento profundo, una especie de vida en que todos vivimos como en un sueño o en un gran teatro del mundo. Una especie de obra llena de aspectos netamente humanos y de profundo sentimiento que solo pudo manejar y darnos Calderón de la Barca.