Pizarro (Un Extremeño)

Francisco Pizarro
Francisco Pizarro nació en la ciudad de Trujillo de Extremadura. Existen dudas acerca de la fecha exacta de su nacimiento puesto que, si para unos historiadores fue el 16 de marzo de 1476, para otros fue la misma fecha, pero del año 1478. Fue hijo natural del hidalgo Gonzalo Pizarro Rodriguez de Aguilar, que participó en las campañas de Italia, bajo el mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, y de la campesina Francisca González Mateos, doncella de la tía de Gonzalo, Beatriz Pizarro, devota del Convento de San Francisco el Real de la Coria.
La infancia de Francisco Pizarro González fue muy pobre y difícil, de forma que durante su infancia tuvo que dedicarse a cuidar cerdos. No acudió a la escuela, ni tuvo educación particular, de tal suerte que no sabía leer ni escribir.
Alcanzada la juventud, tomó parte junto con su padre en las campañas italianas de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán (1498-1501).


Primeros años en América
En 1502, llega a América en la expedición de Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española. Hombre de fuerte carácter y poco dispuesto a la actividad sedentaria, participa en la expedición de Alonso de Ojeda que exploró América Central y Colombia (1510) y luego en la de Vasco Núñez de Balboa que culminó en el descubrimiento del Mar del Sur (más tarde, Océano Pacífico) en 1513. De 1519 a 1523, fue encomendero y alcalde de la ciudad de Panamá.
Existen discrepancias sobre el estado de la fortuna de Pizarro durante su estancia en Panamá. Al respecto, Horacio Urteaga afirma que
"Éste es el único cronista que asegura que la situación económica de Pizarro y Almagro era holgada. Quintana y Mendiburu, que mucho averiguaron sobre la vida de los conquistadores, aseguran que Pizarro era uno de los moradores de Panamá menos acaudalados, y cuando llegó el caso de la famosa contrata para descubrir el Perú, ambos socios no pudieron poner otra cosa que su industria personal y su experiencia".
En efecto, en 1524, Pizarro se asocia con Diego de Almagro y Hernando de Luque, un hombre influyente, cura de Panamá, para conquistar "Biru" o "El Biru" (el Imperio Inca del Perú), del que tenían vagas noticias, repartiéndose las responsabilidades de la expedición. Pizarro la comandaría, Almagro se encargaría del abastecimiento militar y de alimentos y Luque estaría al cargo de las finanzas y de la provisión de ayuda. Existen noticias de un cuarto asociado, el licenciado Espinosa, que no quiso figurar oficialmente y que habría sido el financiador principal de las expediciones hacia el Perú.
Pizarro no era ni el primero ni el único que intentó la conquista del Perú. Dos años antes, en 1522, Pascual de Andagoya intenta la aventura: su expedición terminó en un estrepitoso fracaso. Sin embargo, las noticias de la existencia de "Biru" y de sus enormes riquezas en oro y plata, influyeron sin duda en el ánimo de los asociados y podrían haber sido decisivas para decidir acometer la empresa.


Las primeras expediciones
Entre 1524 y 1528, Pizarro y sus socios hicieron dos intentonas de conquista (1524-1525 y 1526-1528). En ambas fracasaron, pero las noticias y la captura de algunos indígenas y algunas piezas de oro les hicieron intentar la conquista una tercera vez.


Las capitulaciones

Estatua de Francisco Pizarro en Trujillo, España
Después de las dos primeras expediciones, y ante la negativa del gobernador panameño Pedro de los Ríos de continuar apoyando más expediciones hacia el sur, Pizarro se dirigió a España en 1529 a pedirle al emperador Carlos V los títulos y el apoyo necesario para la conquista. El rey dispone la redacción de un convenio y se firma la Capitulación de Toledo el 17 de agosto de 1529.
Pizarro obtiene ayuda y muchos beneficios, principalmente para él, cosa que en el futuro le traerá serias complicaciones con Almagro, uno de sus socios. Específicamente, la capitulación le nombra a él únicamente gobernador, capitán general y adelantado de las nuevas tierras conquistadas. Se da tiempo para ir a Trujillo y convence a sus hermanos y allegados para que lo acompañen en la empresa. Sus invitados más valiosos son Francisco de Orellana, futuro descubridor del Amazonas, y Hernando, su hermano. Otros tres hermanos y un primo se unirían también a la expedición. Cuando llega a Panamá, comienzan sus diferencias con Almagro, debido a los términos de la capitulación. Finalmente la conquista del Perú se inicia en 1531.

Casa Museo de Francisco Pizarro en Trujillo, España


La conquista del Perú
En 1531, llega a Perú, escenario en esos momentos de una guerra civil en el imperio inca que enfrenta a Atahualpa y a su hermano, el Sapa Inca Huáscar. Pizarro se adentró temerariamente en el territorio inca con 180 soldados y 37 caballos, se dirigió a Cajamarca y bajo una falsa paz y falsas promesas de restitución del imperio, logra hacer prisionero a Atahualpa (16 de noviembre de 1532).
Tras el pago de un fabuloso rescate en oro y plata, Pizarro, reforzado por la llegada de Almagro con un centenar de arcabuceros, no sólo no cumple su promesa de liberar a Atahualpa, sino que con la excusa de que había mandado ejecutar a su hermano (lo cual era cierto) y de que preparaba una sublevación general del país (que no lo era) es ejecutado.
A continuación se alió con la nobleza del Cusco, partidaria de Huáscar, lo cual le permitió completar sin apenas resistencia la conquista de Perú. Tras nombrar Inca a un hermano de Atahualpa, Túpac Huallpa, marcha al Cusco, capital del Imperio Inca, ocupándola en noviembre 1533. Su hermano Juan es nombrado regidor de la ciudad.
El 18 de enero de 1535, fundó en la costa la Ciudad de los Reyes, pronto conocida como Lima y Trujillo, con lo que se inició la colonización efectiva de los territorios conquistados. Mientras tanto, su hermano Hernando, que había partido a España para entregar el Quinto del Rey a la corona, regresó portando el título de marqués para su hermano Francisco, y el de adelantado para Almagro, al cual se le habían concedido 200 leguas al sur del territorio atribuido a Pizarro.


Guerra civil entre españoles

Tumba de Francisco Pizarro bajo el Altar Mayor de la Catedral de Lima.
Almagro, considerando que el Cusco estaba dentro de su jurisdicción destituyó a Juan Pizarro y lo encarceló junto a su hermano Gonzalo. Francisco acudió desde Lima y firmó un acuerdo con Almagro en Cusco, tras lo cual Almagro partió para Chile.
A la vuelta de su infructuosa expedición, Almagro trata de ocupar de nuevo el Cusco, el cual, defendido por su regidor Hernando Pizarro, estaba resistiendo un largo cerco por parte de los incas sublevados al mando de Manco Inca, que había conseguido huir de los españoles.
Mientras tanto Pizarro en Lima sufrió también el cerco de dicha ciudad por parte de Quizo Yupanqui, general y pariente de Manco Inca, quien tras estar a punto de tomar la capital, fue muerto en batalla. La victoria en Lima de Pizarro se debió a su estratégica alianza con los señores étnicos enemigos de los Incas. En este caso en peculiar destacó la alianza con la cacique de Huaylas, Contarhuacho, quien era su suegra, puesto que su hija Quispe Sisa (también conocida como Inés Huaylas) se convirtió en mujer de Pizarro a su paso por Huaylas después de la muerte de Atahualpa rumbo al Cusco, con quien tenía una hija, Francisca. Contarhuacho se apersonó en Lima con cinco mil hombres quienes pelearon junto a los hispanos en la defensa de Lima frente al cerco y ataque incaico.
Tras la llegada de Almagro al Cusco, Manco Inca levantó el cerco, lo que aprovechó Almagro para encarcelar a Hernando y Gonzalo Pizarro. Tras derrotar al lugarteniente de Pizarro, Alonso de Alvarado, en la Rota de Abanday, llega a un nuevo acuerdo con Pizarro en Mala (1537), por el que Hernando es puesto en libertad.
La paz fue corta y ambos bandos vuelven a enfrentarse en la batalla de las Salinas (1538), cerca de Cusco. Los almagristas son derrotados y Diego de Almagro procesado, condenado a muerte y ejecutado por Hernando Pizarro, en la Plaza Mayor de Cusco (8 de julio de 1538).
Tras la muerte de Almagro, Pizarro se dedicó a consolidar la colonia y a fomentar las actividades colonizadoras (envía a su hermano Gonzalo a Quito, a Pedro de Valdivia a Chile...)
Sin embargo, los partidarios de Almagro se agruparon en torno a su hijo Almagro el Mozo, los cuales, bajo el mando de Juan de Rada entran en el palacio del conquistador en Lima y le dan muerte el 26 de junio de 1541.